Morrillo de atún en aceite de oliva El rey de Oros
El morrillo es el músculo que corona la cabeza del atún, justo detrás de los ojos: una pieza pequeña, jugosa y muy infiltrada que en las almadrabas gaditanas se reservaba tradicionalmente para la casa. De cada ejemplar salen apenas unos cientos de gramos, y eso explica que durante décadas fuera un bocado casi secreto fuera del litoral. En el tarro, los filetes se presentan enteros, de un rosa pardo profundo, cubiertos por un aceite de oliva que con el tiempo se impregna del sabor del pescado. La textura no se deshace como el lomo: cede en láminas gruesas, mantecosas, con esa untuosidad grasa que recuerda más a una carne bien veteada que a una conserva de mar. Sírvelo templado sobre una tosta con pimiento asado, o simplemente con un pico de pan y su propio aceite. Tarro de cristal de 250 g netos, 160 g escurridos.